Esta propuesta reúne un conjunto de piezas que diagraman nuestra percepción del presente, del futuro y de un aparente pasado inminente. Un corpus de tres esculturas con formas primarias de la geometría sagrada, una pieza escultórica de un cuerpo en trance dispuesta en el piso, y una serie de dibujos de aparentes garabatos que se rehúyen a ser categorizados, parecieran buscar una conexión con otro estado de la existencia, como si, a partir de rincones íntimos y mundanos, quisieran aproximarse a algo trascendental.
En esta reunión se da a ver un estado latente de reconversión, en el que el humor y la ternura se alejan de la clave patriarcal y se propone otro modo de habitar el tiempo. Así, Calvo plantea, a través de una mirada íntima y atenta, una reivindicación de un modo de hacer cercano a las infancias, con operaciones emparentadas con mirar de cerca, atender a los detalles, apilar, armar y animar personajes, como una forma de resistencia sensible que busca desobedecer las demandas del eterno rendimiento productivo.
















