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Lo que todavía no pasó es perfecto

Bby Wacha (Abril Caríssimo)

25 de julio | 3 de octubre de 2026 

Anfibia, mutante, descarada y enmascarada, tímida, suspicaz, voluptuosa, juguetona, sexualizada, mutante...

Desde que tiene memoria, juega a ser todas, de modo intenso. Siempre abarcó todo, de manera aleatoria. Siempre sonrió con ojos socarrones cuando, acaso, le insinuaban que no hiciera lo que deseaba.

Sabía que podía llevarle tiempo, pero ella quería y lo iba a hacer.

Su cuerpo, su decisión. Su cuerpo, su lienzo. Su deseo, su acción. Su mirada, sus vectores.

Atrevida. Marrona atrevida.

Así nos invita a su pieza, a su habitación, a su cuarto. Elegante, nos abre la puerta y nos deja entrar para inmiscuirnos y ver uno de sus rasgos: un mundo donde habitan imágenes frondosas del orden de la fantasía, de usurpaciones, de referencias y de jugueteo. Aunque nos atrae a un espacio pintado de blanco donde la luz rebota hasta el último pliegue, ella insiste en mostrarnos un aspecto íntimo, como si tuviéramos que entrecerrar los ojos para descubrir algo.

 

Abril Caríssimo se transforma en Bby y se presenta Wacha. Instala pinturas, dibujos, esculturas blandas y stickers, que son obras, imágenes y reflejos. Algunas surgen de selfies que se proponen circular incansablemente por la infinita red y descansar momentáneamente en una tela o sobre un papel en una sala. Otras son parpadeos que capturan el entramado visual de las plataformas digitales. Su desvergüenza muestra la consciencia de que su “descanso” es sólo una presencia para ser fotografiada y seguir circulando a altas velocidades por las autopistas de la virtualidad.

Nos abriga con colores, con cuerpos monumentalizados que posan, ensayan la mirada, la mueca, el desliz, el contorneo, el contrapposto; que se animalizan y/o erotizan, y pueden ser irónicas, punzantes, graciosas. Nos inmiscuye en escenas de autoinvención (y autoconocimiento) ensayadas por jóvenes ante superficies reflejantes. Allí las vemos en el umbral de una transformación: se exhiben en un momento, en el instante de la metamorfosis donde se distinguen características de aquello que Duchamp llamó «inframince», de lo que expresa la poética de lo contingente y alude a elementos que se encuentran en tensión hacia el desvanecimiento. Es decir, los matices perceptibles en el mundo, como el silbido al caminar con pantalones de terciopelo, dos objetos fundidos a partir del mismo molde o el reflejo en un espejo o en un cristal.

Aquí, esta relación de carácter contiguo y contingente guarda relación con la potencia de lo político, con la fortaleza de la agencia que se expresa en la disponibilidad y el uso del tiempo, de la imagen y de la construcción como posicionamiento. Vemos a mujeres jóvenes que posan sensualmente en un mar de imágenes de stickers, memes, neones, pintadas callejeras y pornografía. Una maraña de representaciones que enmarcan cuerpos inscriptos en nuestra cultura visual actual, con reminiscencias de representaciones indigenistas del siglo pasado.

Bby se ajusta a ese lapsus temporal de lo perceptible para que no lo olvidemos. Nos lo enseña de manera juguetona. Se atreve a puntualizar la eficacia de lo importante, asumiendo una posición certera sobre la historia de la visualidad latinoamericana, la capacidad de acopiar información y apropiársela en el marco de la alteración perceptiva en la que estamos inmersxs.

Sebastián Vidal Mackinson

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